Sobre la Directiva DEBRA

Hace ahora una década de la entrada en vigor de dos medidas de una trascendencia fiscal importantísima para las estructuras financieras de empresas familiares, sobre todo de aquellas que estaban financiadas principalmente con deuda externa.

Se trata de dos medidas de enorme relevancia en la fiscalidad corporativa: la limitación a la deducibilidad de los gastos financieros de las empresas y la limitación total de la deducibilidad de los deterioros de cartera de filiales del Grupo.

Si bien es cierto que actualmente los incentivos fiscales a la financiación ajena están muy limitados a la evolución del negocio de la propia sociedad y a su razonabilidad económica, lo cierto es que todavía existe un tratamiento asimétrico entre la financiación ajena y la propia.

Esta diferencia de trato no solo existe en España sino en la mayoría de los países de la Unión Europea; solo 6 de ellos, sin contar con España, tienen aprobados incentivos a la financiación propia.

En España, la reserva de capitalización, introducida en 2015, vino a incentivar la reinversión de beneficios de las empresas, pero este beneficio fiscal se ha demostrado insuficiente a los efectos de reducir el sesgo en favor de la financiación ajena.

La Comisión es consciente de esta “brecha” y, a través de esta Propuesta de Directiva, conocida como DEBRA, viene a introducir dos medidas tendentes a reducir estas diferencias de trato. La motivación no es otra que facilitar el fortalecimiento de las emp

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