¿Por qué no se puede acceder “al paro” tras una baja voluntaria?

La respuesta parece evidente ¿verdad? Es justo: si alguien tiene la posibilidad de trabajar y no quiere hacerlo, no debe “cobrar el paro”.

La respuesta es muy clara cuando pensamos en el típico profesional de las prestaciones que abusa del sistema público para vivir sin trabajar. Este perfil existe y su conducta es muy reprobable… aunque casi siempre termina encontrando la forma de hacerlo.

Sin embargo, hay muchas situaciones en que las personas trabajadoras se ven en la necesidad más o menos urgente de cesar voluntariamente en su empleo, aunque sea sin cobrar ninguna indemnización, pero no pueden renunciar a la “red de seguridad” de la prestación por desempleo. Hablamos de situaciones relativamente frecuentes como relaciones laborales claramente enfrentadas durante años, conductas que rozan el acoso laboral pero son muy difíciles de demostrar o no tienen la gravedad suficiente, impagos del salario o retrasos continuados, proyectos laborales liquidados… o simplemente expectativas incumplidas, falta de motivación o ganas de emprender nuevos retos profesionales.

Como todas las relaciones humanas, las relaciones laborales pueden cambiar a lo largo de los años, así que también parece justo que una persona trabajadora pueda renunciar al trabajo ante cualquiera de estas circunstancias sin sufrir una penalización tan grave. ¿No es así? Además, llevamos años escuchando que necesitamos agilidad y flexibilidad en el mercado laboral y

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