OTRO CUENTO MÁS: AL GOBIERNO NO LE SALEN LAS CUENTAS DE LAS PENSIONES. EL RETRASO VOLUNTARIO DE LA JUBILACIÓN NO REDUCE EL GASTO

El gran objetivo de Escrivá, que trabajemos más años, sí se está cumpliendo. Pero eso no alivia, por ahora, las cuentas de la Seguridad Social.

 

Jubilarnos más tarde no es sinónimo de ahorro para las pensiones. Sí, puede serlo, si la medida es obligatoria y asociada a un recorte; y la reforma de 2011 fue una buena muestra. Pero las iniciativas puestas en marcha en los últimos años para desincentivar la jubilación anticipada y hacer más atractiva la demorada no están teniendo el efecto deseado. Están logrando lo que se pretendía en cuanto a la permanencia en el mercado laboral de los mayores, pero no en cuanto a reducir las obligaciones de la Seguridad Social. Lo que ganas por un lado (más años cotizando, menos años cobrando pensión) lo pierdes por el otro (prestación mensual más elevada).

 

Como ministro de Seguridad Social, José Luis Escrivá lo tenía muy claro: la mejor reforma de las pensiones es la que tiene que ver con la edad de jubilación. La idea parece sencilla y fácil de entender: si reducimos el porcentaje de jubilaciones anticipadas (que en España ha sido muy elevado hasta hace unos años) y elevamos el número de los que trabajan más allá de la edad de jubilación (ya sea ésta de 65 o 67 años, en función de los años cotizados), conseguiremos un importante ahorro en la nómina de las pensiones. Un ahorro, además, que vendría por una doble vía: menos pensionistas y más cotizantes.

 

 

Este planteamiento es

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