Ojos que no ven… datos personales en peligro

En los últimos meses se han producido aglomeraciones de personas ante unos aparatos esféricos y de color plateado llamados orbs. En 150 ubicaciones de distintos países se han instalado 2.000 de estos objetos, los cuales contienen varios sistemas de inteligencia artificial. Son propiedad de Worldcoin, empresa desarrollada y financiada por Tools for Humanity, y el responsable de la operación es Sam Altman, la cabeza visible de OpenAI (desarrolladora de ChatGPT). ¿El objetivo? Conseguir tu iris. 

La imagen de numerosas personas –también menores de edad– esperando su turno para vender los datos de sus ojos al mejor postor podría parecer el inicio de un episodio de la distópica serie Black Mirror. Tras registrarse en una aplicación y someterse a la inspección ocular de la máquina, los usuarios son compensados económicamente mediante bitcoins o criptomonedas (con un valor de entre 30 y 90 euros). Ello ha resultado lo suficientemente atractivo para que más de cuatro millones y medio de personas hayan decidido entregar un dato biométrico especialmente sensible (artículo 9.1 RGPD).  

Worldcoin garantiza que cumplen con la normativa y que no almacena ningún dato. Su objetivo es confirmar que el individuo es único y humano, quedando como única referencia un hash, es decir, un código único de números y letras que sirve como identificador de la persona. Con ello, quieren crear una identidad digital de humanidad que mantenga la privacidad y anonimato online pero

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