OCIO Y EL TRABAJO ESTABLE O EL TRABAJO PRECARIO

En España en comparación con Europa nuestros salarios siempre han sido más bajos, nuestras jornadas más largas, nuestros contratos más temporales, por más que en una revolución nominalista de la contrarreforma laboral de Yolanda Diaz quiera llamarlos fijos. Una situación de precariedad que convive con un colectivo de trabajadores al que llamaremos estables (por diferenciarlos de los “fijos”, del pelaje que sea), que han alcanzado el status de profesionales valorados, cualificados, con buenos salarios. Eso que algunos han dado en llamar “clase ociosa”, que se supone tienen derecho a disfrutar de la vida y de un ocio saludable.

Este colectivo de estables de hecho es el que tira del consumo, el que mantiene la ficción de una clase media potente. Y, en este colectivo, son muchos trabajadores los que, paradójicamente, de forma voluntaria eligen jornadas laborales prolongadas, eligen presencialismo en lugar de optar por tener más libertad horaria.

 

Este colectivo de “estables” sigue consumiendo mientras sea posible. El dinero con el que consume no procede tan sólo del ahorro y han vuelto a la fiesta del endeudamiento. Los trabajadores estables ganan buenos sueldos, trabajan mucho, se endeudan porque pueden. Esa es su peculiar y particular trampa. Ese círculo vicioso de trabajo y consumo. Es su imagen la que está en juego, es la demostración de su capacidad económica, financiera, de endeudamiento. Para los trabajadores fijos, estables, el mund

...

¿Te ha gustado este artículo?

5/5 - (3 votos)

Recibe todas las mañanas en tu buzón todos las novedades jurídicas

Área de interes

Encuentra tu abogado

Especialidades