Nulidad del Aval

Muy numerosas son las hipotecas que, a partir de los años 2000, se empezaron a conceder bajo la condición de prestar un aval solidario.

En este punto, lo que venían argumentando las entidades bancarias, en la mayoría de los casos, para la colocación de estos avales, a parte de que eran necesarios, es que sólo se utilizarían para avalar un tanto por ciento de la deuda que se contrajese de principal. Lo cual, finalmente, no venía reflejado en la escritura de préstamo, por ser una parte más de este engaño.

De esta forma, cuando una persona iba a solicitar un préstamo, normalmente para la compra de una vivienda, las entidades bancarias exigían que se prestase un aval, el cual normalmente era un familiar cercano (padres, hermanos), o un amigo.

A estos últimos, ninguna información se les daba por parte de las entidades bancarias, siendo que ni tan siquiera las personas que finalmente firmarían como avalistas acudían a una reunión a las oficinas del banco, prestando únicamente su consentimiento, del todo viciado y bajo engaño, en la firma ante el notario.

¿Es un aval abusivo en sí mismo?

Y con lo anterior, no quiere decirse que todo aval sea abusivo, pues los avales se tratan de unos medios de garantía recogidos en el artículo 1822 del Código Civil. Si bien, la abusividad reside en la renuncia a los beneficios de división orden y excusión que obligan a los avalistas a firmar.

Dicha renuncia, contenida en las escrituras de préstamo, crédito o póliza, lo

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