Los sindicatos minoritarios se sublevan ante los 80.000 «delegados fantasma» de CCOO y UGT para captar más subvenciones

Piden bajar el mínimo requerido de representatividad ante la «falta de democracia sindical» en el país

Ruido de sables entre los representantes de los trabajadores. Los sindicatos minoritarios, cansados del «monopolio» que detentan CCOO y UGT, han levantado la liebre ante los chanchullos que las organizaciones de clase están utilizando para inflar sus registros a través de «delegados fantasma» y aumentar así la cuantía de las subvenciones que reciben.
CSIF, principal sindicato en la Administración Pública, ha pedido al Congreso la tramitación de una reforma que reduzca el porcentaje necesario de delegados del 10 al 5 % y, a través del cual, impedía la representación de otras organizaciones más allá de CCOO y UGT en el diálogo social.
Se trata de una reclamación histórica ante lo que las organizaciones minoritarias ven como «una falta de democracia sindical en el país». La Ley Orgánica de Libertad Sindical de 1985 establecía que, para tener consideración de sindicatos más representativos a nivel estatal, las asociaciones debían contar con un 10 % mínimo del total de delegados de personal de los miembros de los comités de empresa y de los órganos correspondientes de las Administraciones Públicas.
«Alguno de los responsables de ese porcentaje comentaron que fue para limitar la participación de los sindicatos nacionalistas, mientras que otras aseguraron que era para consolidar a la UGT frente a CCOO, entonces sindicato comunista», ex
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