La propiedad intelectual y la obra literaria 

Desde el origen de la propiedad intelectual, la obra literaria ha ocupado una posición privilegiada dentro de esta. Este género siempre ha sido considerado como uno de los grandes exponentes tanto de la cultura como de la divulgación, permitiendo, especialmente desde el siglo XV, época en la que Gutenberg ideó la imprenta moderna (sin perjuicio de los avances que desde el siglo X se produjeron en China) la difusión al gran público de noticias y conocimiento.  

La obra literaria aparece reflejada de manera expresa en el art. 1 del Real Decreto Legislativo 1/1996, de 12 de abril, por el que se aprueba el texto refundido de la Ley de Propiedad Intelectual (en adelante, “LPI”). 

Así, la establece como hecho generador de derechos de propiedad intelectual para su autor, recordemos que este es titular de los derechos desde el momento de creación de la obra y por tanto, no es necesario que dicha obra esté registrada para que el autor pueda ejercitar sus derechos patrimoniales y morales.

Concepto “obra literaria”

El  verdadero desafío es delimitar qué se entiende por obra literaria. La LPI en su art. 10.1, realiza una definición que a todas luces resulta genérica y quizás algo reiterativa,  “a) Los libros, folletos, impresos, epistolarios, escritos, discursos y alocuciones, conferencias, informes forenses, explicaciones de cátedra y cualesquiera otras obras de la misma naturaleza”. 

De hecho, la última frase es

...

¿Te ha gustado este artículo?

5/5 - (1 voto)

Recibe todas las mañanas en tu buzón todos las novedades jurídicas

Área de interes

Encuentra tu abogado

Especialidades