LA PARADOJA DE LA ACTUALIZACIÓN DE LAS PENSIONES

La actualización de las pensiones se hace por ley mientras que la actualización de los salarios se lleva a cabo de manera discrecional en cada empresa, según el pacto entre sindicatos y patronales. Los sueldos de los funcionarios públicos, por su parte, se rigen por el marco presupuestario.

 

Las pensiones se actualizan con la inflación pasada mientras que los salarios lo hacen con la inflación prevista, admitiéndose en algunos casos ajustes por desviaciones de la inflación real respecto a la prevista

Así el marco de actualización de rentas vinculadas al trabajo (las pensiones contributivas lo son, en buena medida) es muy heterogéneo lo que, inevitablemente, lleva a pensar en una falta de coherencia, creando agravios comparativos. Esta sensación se refuerza cuando, aunque se trace una diferencia entre rentas laborales propiamente dichas y rentas de jubilación (de origen contributivo) se repara en que la base principal de la financiación de las pensiones son los salarios y sus cotizaciones.

 

En 2023 las pensiones subieron por encima de lo que subieron los salarios, especialmente los de los funcionarios. Pero en 2024 las tornas se han invertido y las pensiones han subido menos de lo que están subiendo los salarios. El desfase que implica el método de actualización de unas y otros deviene en una situación muy pintoresca: “paradoja de la actualización de las pensiones”

 

A pesar de que se ha establecido por ley que las pensiones se actualice

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