El contrato de Permuta

El contrato de “permuta” está regulado en el artículo 1538 y siguientes del Código Civil, disponiendo el primero de ellos que “la permuta es un contrato por el cual cada uno de los contratantes se obliga a dar una cosa para recibir otra”.

En la permuta, los contratantes pueden pactar el intercambio de la propiedad de dos viviendas, terrenos, locales, etc., recomendablemente de valores similares.

Para calificar como compraventa o como contrato de permuta un intercambio de bienes con valores dispares que deben igualarse mediante una contraprestación económica, se debe estar a la intención manifiesta de los contratantes, tal y como indica el artículo 1446 del Código Civil. A falta de indicación expresa, se considera permuta si el valor de la cosa es superior a la parte que se paga en dinero y viceversa para la compraventa.

La permuta de inmuebles es relativamente sencilla si no hay cargas pendientes, es decir, si no hay que tratar con entidades financieras o de crédito para negociar novaciones o la constitución de nuevas garantías hipotecarias. Bastará con valorar los inmuebles y acudir a la notaría para la firma de la escritura de permuta.

Aspectos fiscales

Con carácter general, puede decirse que la permuta funciona como una doble venta, tanto a efectos de impuestos directos como indirectos. Hay que liquidar el Impuesto de Transmisiones Patrimoniales (ITP) que corresponda según la comunidad autónoma donde están ubicados los in

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