El ‘bulo’ de la duración de los contratos y la calidad real del empleo

Cuatro de cada diez contratos temporales se firman por una semana o menos 

Las cifras del SEPE no recogen la duración efectiva de los empleos 

En el aluvión de estadísticas laborales que publica cada mes el Gobierno hay una que destaca especialmente por ser sistemáticamente malinterpretada por periodistas, políticos y no pocos analistas: la duración de los contratos registrados por el Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE). Una referencia que, tras la última reforma laboral, queda más lejos que nunca de reflejar la estabilidad real del empleo. Y aunque aporta algunos datos a tener en cuenta, no compensan la opacidad interesada de los ministerios de Trabajo y de Inclusión y Seguridad Social, que siguen ocultando la información clave para entender el impacto del cambio legal.

Los contratos registrados por el SEPE el pasado mes de febrero tuvieron una duración media de 48,49 días. Son 3,5 días menos que los 51,59 registrados un año antes y quedan también por debajo de los 53,43 días anotados en el mismo mes de 2019 (la comparación ‘prerreforma’ más válida, ya que los datos no vienen afectados por la pandemia los de 2021). Expresado así, el indicador parece apuntar a un desplome de la estabilidad real de los empleos. Pero se trata de una conclusión errónea.

El caso es que esta cifra se refiere únicamente a los contratos temporales de “duración determinada” en los que los días de trabajo se estipulan en el momento de la

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